Domingo 18 de julio de 2010
Francia / París
El desafío parisino consiste en sumar a los comerciantes
Nathalie Kantt
Para LA NACION
PARIS.- La expresión "la limpieza empieza por casa" es, en esta ciudad, bastante pertinente. Con una producción promedio por habitante de 450 kilos por año, los cartoneros aquí son los propios parisienses que, en sus casas, dividen la basura. En las cocinas es muy frecuente ver dos recipientes: uno para la basura no reciclable (restos de comida, envases o cartones aceitados y bolsas de plástico), que irá directo a centros de incineración, y otro para aquella que se reutilizará (papeles, diarios, cartones limpios y envases plásticos). Las botellas de vidrio se disponen separadas del resto.
La conciencia, y sobre todo la participación ciudadana, es clave en este proceso de reciclaje. Es tarea de cada habitante bajar hasta el cuarto de basura de su edificio y depositar esas bolsas en los contenedores que corresponden. El sistema de separación de residuos se puso en práctica en 2000 y, hoy, el 90% de los inmuebles está equipado con estos recipientes; el 70% tiene uno para el vidrio.
La recolección de la basura no reciclable se hace todos los días, mientras que la reciclable se recoge dos veces por semana, y el vidrio, una vez cada siete días.
Pese a la colaboración de los parisienses, sólo el 15% de la basura recolectada es reconvertida: los camiones recogen por año alrededor de 850.000 toneladas de lo que aquí llaman "basura doméstica" (la no reciclable), mientras que la reutilizable representa sólo 70.000 t y el vidrio, otras 60.000 t.
"Hemos tenido dificultades en movilizar a los comerciantes hacia la colecta selectiva. Es un sector que produce entre 300.000 y 400.000 toneladas de basura por año. Nuestros esfuerzos por impulsar la división de la basura han sido muy significativos en los hogares, pero todavía nos queda un largo trabajo en lo que se refiere a los productores profesionales", explicó a LA NACION el responsable de la misión Colecta de la ciudad de París, Thierry Arnaud.
Con la colaboración de los comerciantes, el porcentaje de basura reciclable sería el doble. No hay penalidades previstas para aquellos que no reciclan. "No creemos en la coerción de la colecta selectiva. Siempre creímos que es un trabajo de concientización", dijo Arnaud.
"En Francia se generan, en promedio, 400 kg de basura por año y por habitante, pero no hay que olvidar que mucha gente pasa por París, aunque no resida aquí, como los turistas o aquellos que trabajan en la capital y viven en las afueras", dijo Arnaud.
La basura recolectada es llevada al Sindicato Intercomunal de Tratamiento de la Basura Doméstica de la Aglomeración Parisiense (Syctom, por sus siglas en francés), un organismo público, financiado con los impuestos de los contribuyentes, que actúa como intermediario entre los habitantes y las filiales de reciclaje. Tiene un presupuesto de 500 millones de euros al año.
París cuenta con cinco centros de reciclado y un promedio de 50 personas trabaja en cada uno. Reciben semanalmente unas 300 toneladas de basura.

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