INICIATIVA BASADA EN UN PROYECTO CORDOBES
Proponen motorizar a los cartoneros
La comuna, a través de la dirección de Tránsito, evalúa una alternativa similar. De concretarse los plazos previstos por ambos proyectos, el cambio de formato podría efectivizarse en un plazo de tres a cinco años.
Mariano Buren
En un país como la Argentina, que necesita construir su personalidad 2012 en base a constantes dualidades, antinomias e intereses contrapuestos, resulta cuanto menos llamativo comprobar cómo dos proyectos, uno proveniente del sector público y otro gestado por organizaciones intermedias, confluyeron lo suficiente como para marcar una coincidencia.
Es lo que sucedió en las últimas semanas en Bahía Blanca, a partir de sendas iniciativas de la Municipalidad y de la organización proteccionista Basta de Tracción a Sangre (TAS), que compartieron la necesidad de erradicar el sistema de carros tirados por caballos, utilizado por muchos cartoneros locales, reemplazándolos por unidades motorizadas, con tres ruedas, cúpula y caja contenedora para trasladar hasta media tonelada.
El modelo sugerido tanto por la comuna como la entidad se basa en un programa implementado desde hace dos años en la ciudad cordobesa de Río Cuarto, con buenos resultados iniciales.
Allí, mediante la paulatina sustitución de caballos por motocarros —diseñados por técnicos del Colegio Da Vinci y elaborados por la firma Motomel—, los recolectores de esa localidad comenzaron a adquirir un nuevo perfil socioeconómico, alejándose de los estereotipos marginales.
"Pensamos en la seguridad personal de los cartoneros, en insertarlos al sistema productivo y social, ya que ahora pagan monotributo y tienen seguro. Pero también pensamos en el cuidado de esos caballos que, por suerte, ya no están en las calles", explicó en su momento Juan Jure, titular de esa comuna mediterránea.
Cuadro de situación. En la actualidad cerca de 800 familias bahienses dependen de la recolección informal de residuos como forma de ganarse la vida: cartones, envases tetrapack, diarios, botellas de plástico y cualquier objeto reciclable que pueda cotizar su propio peso es vendido cada noche por un puñado de monedas. De hecho, el kilo de cartón hoy cotiza $0,35 en el mercado local.
En la última década, a medida que fue multiplicándose la cantidad de recolectores en las calles y se hizo evidente que se trataba de una actividad económica posible para los sectores más desprotegidos, también comenzaron a escucharse los pedidos al municipio para regular su funcionamiento.
La utilización de mano de obra infantil, las malas condiciones sanitarias, el maltrato a los caballos, la inseguridad vial y hasta la estética general de la ciudad se convirtieron en los principales argumentos utilizados por políticos, fomentistas y proteccionistas de animales para solicitar una contención formal para este tipo de empleo.
Incluso existió un proyecto de ordenanza de la concejala Elisa Quartucci (Integración Ciudadana), que proponía una serie de reformas y normativas tendientes a mejorar el cuadro de situación, pero no hubo suficiente respaldo para su tratamiento en el recinto de Sarmiento 12.
Inspiración. La iniciativa de Río Cuarto demostró que podría ser la solución para varias de las inquietudes que la actividad cartonera sigue despertando a nivel nacional, al punto que inspiró a la gente de Basta de TAS para difundir la idea a través de una gira por ciudades como La Plata, Rosario, Mar del Plata, Bariloche y Bahía Blanca.
La escala en nuestra ciudad se realizó hace dos semanas y permitió que su coordinador, Leonardo Anselmi, descubriera el borrador de un proyecto similar en la dirección de Tránsito de la comuna, a cargo de Maximiliano Celendano. Además, hubo reuniones con algunos integrantes del Concejo Deliberante, miembros de la Cooperativa de Cartoneros y la Plataforma Bahiense de Protección Animal.
Al cabo de la serie de encuentros quedaron sobrevolando varias certezas, algunas dudas por resolver, como el costo de los motocarros, que rondaría los 10 mil pesos por unidad, y también la promesa de futuros encuentros para seguir las conversaciones.
Después de todo, la preocupación por resolver este asunto no es menor. Junto con las calles de tierra y los surgentes de agua, el uso de carros con tracción a sangre es otra de las tantas postales melancólicas que muestra la ciudad, con un tono sepia que contrasta cada vez más con los colores que irradia el siglo XXI.
Tres miradas para un mismo problema
* Hugo Dubois (Cooperativa de Cartoneros): "Si lo tomamos como un proyecto, el balance de este encuentro con los proteccionistas es bueno. Lo fundamental es que se dio el puntapié inicial, con gente que demuestra mucho compromiso. Entonces, qué mejor para nosotros que apoyarlos.
"Lo bueno de esta propuesta es que no sólo se trata del tema de la tracción a sangre, sino de lo social, porque detrás de cada caballo van chicos, mujeres, familias completas.
"En la charla se tiró como una fecha tentativa de inicio entre tres a cinco años, porque no depende sólo de nuestro compromiso, sino también de la comuna.
"Ahora vamos a informar a todos los compañeros que no pudieron estar en la reunión o que no están al tanto y, dentro de un mes, haremos otra reunión para asesorar y atender todas las preguntas que surjan sobre cómo podría aplicarse".
* Maximiliano Celendano (Director de Seguridad Vial del municipio): "Por pedido del intendente, desde hace más de un mes venimos haciendo un análisis pormenorizado del tema y estudiando el sistema que aplica Río Cuarto.
"Sabemos que la viabilidad económica es compleja para resolver, pero no imposible. Las unidades cordobesas son fabricadas por la firma Motomel y ya tuvimos conversaciones con ellos, en las que se mostraron dispuestos a analizar diferentes vías de pago.
"El proyecto demanda un plazo de cuatro años, aproximadamente, porque lleva todo un proceso de evaluación. Debe hacerse un censo muy preciso de la situación de cada uno, quiénes son, cómo viven y qué ayuda necesitan.
"Cumplida esa etapa, estaría previsto que cada cartonero realice un curso de conducción, se comprometa a circular con casco y uniforme, se capacite para la reparación de las unidades y asegure la escolaridad de los chicos que trabajan.
"No hay que olvidar que este tema implica una cuestión social que afecta a la sociedad en su conjunto".
* Marcello Marcolini (Plataforma Bahiense de Protección Animal): "Este es claramente un problema de pobreza y está demostrado que, con los motocarros, no sólo se soluciona el problema del maltrato a los caballos, sino que se dignifica el trabajo de los adultos, se evita el trabajo infantil y se mejora la productividad. Pueden recolectar más cantidad en menos tiempo.
"No puede haber gente trabajando con animales en una ciudad como Bahía. Esto trae muchísimos problemas sanitarios, porque defecan y orinan en plena calle, y además están las cuestiones de tránsito: hoy no pueden convivir autos, motos, bicicletas y colectivos con caballos de carga. Ya hubo muchísimos accidentes.
"También hay una cuestión de estética urbana, que no es algo menor. Forma parte del bienestar de una población. Una ciudad con abandono hace ciudadanos abandonados. Los carros tirados por caballos dan una imagen lastimosa y le hacen mal a la gente".
Anselmi: de Cataluña a Bahía, con escalas
Luego de transitar una veintena de ciudades, Leonardo Anselmi cumplió en Bahía la última etapa de la gira nacional del programa Basta de TAS.
Este rosarino de 36 años, que vive desde hace una década en Barcelona, es el coordinador general de una organización que cuenta con el respaldo de la Asociación Animalista Libera (España) y la Fondation Franz Weber (Suiza), además de haber sido declarada "De Interés Nacional" por la secretaría de Medio Ambiente de la Nación.
El joven que fue uno de los puntales para lograr la abolición de las corridas de toros en Cataluña conversó con este diario, explicando los detalles de una iniciativa que podría cambiar la situación de muchas familias bahienses.
—¿Por qué la necesidad de esta gira?
—Porque entendimos que debíamos visitar las ciudades más importantes del país para poder socializar esta propuesta, que no es lo mismo que una protesta. Venimos con conocimientos técnicos, un abanico de soluciones e ideas concretas. Queremos transformarnos en una suerte de asesores gratuitos de cada municipio, intentando difundir ideas que han funcionado en otras ciudades.
—¿Existe un denominador común de soluciones o es necesario adaptar la propuesta a las características de cada ciudad?
—El factor local existe, sin dudas, pero es menor al denominador común. Lo que hemos detectado en todas las ciudades es el mal tratamiento de lo que son los residuos sólidos urbanos. Es un modelo ineficiente que existe desde hace 50 o 60 años, que incluye características preocupantes como el trabajo infantil, el maltrato animal y la marginalidad.
—¿Qué datos obtuvo de la situación bahiense?
—Bahía no es muy diferente a los problemas que hay en otras partes. En lo personal, por lo que he visto en esta visita, me siento bastante esperanzado porque percibo que hay voluntad política para resolver esta cuestión, algo que no sé si existía hace algunos años.
—¿A qué le adjudica este supuesto cambio de enfoque?
—Tenemos que ser un poco autocríticos y reconocer que, hasta ahora, no habíamos dado en el clavo respecto de la forma de encarar este tema con las autoridades. En ese sentido, el proteccionismo siempre esgrimió el argumento de los caballos y nosotros, como organización, no nos veíamos identificados con esa única idea. Creemos, en cambio, que también deben tenerse en cuenta la actividad del ser humano, el tratamiento de la basura y el cuidado del medio ambiente.
—¿Cómo les fue durante sus reuniones con representantes del municipio y del Concejo Deliberante?
—Hubo una muy buena recepción. Ellos están en una fase embrionaria, con mucha actividad y búsqueda de información. Por eso creo que vinimos en el momento correcto para ayudarlos con estos primeros pasos, mostrándoles cuál es el camino y el objetivo final que proponemos.
—¿Y cuál es ese camino a seguir?
—Río Cuarto comenzó hace dos años con una tecnología funcional, poniendo triciclos motores integrados al carro, lo que le permite a los recolectores aumentar hasta cinco o seis veces la cantidad de viajes diarios, generando una mayor facturación. Para llegar a esa etapa en Bahía, primero habría que hacer un registro de cartoneros, enseñándoles a conducir, dándoles un registro, una patente, un uniforme, un sector. Todo esto permitiría una mejor organización, lo que ayudaría a establecer mejores precios para el material que venden.
—¿Quiénes financiarían la compra de los motocarros?
—Venimos con la idea de colocar paneles laterales en los carros para poner publicidades. Esto podría financiar las cuotas de lo que cuestan los motocarros, un valor que dependerá de la financiación que pudiera conseguir el municipio con los fabricantes.
—¿Cuál es el siguiente capítulo en esta historia?
—Vamos a crear una comisión permanente en la ciudad para que siga trabajando en esto. Pero aun más importante es que el movimiento proteccionista asuma, dentro de su halo de protección, también la situación de los trabajadores marginados. Hay que entender que es la única forma de trabajar y llevar esto adelante, tanto en términos éticos como estratégicos.
Contraste
El contraste es llamativo.
Sobre el carril izquierdo de la calle, una cupé gris metalizada, de líneas suaves, apenas curvadas, y vidrios polarizados, espera que el semáforo le dé paso, mientras el motor ronronea discretamente.
Hacia la derecha, un carro ensamblado rústicamente con maderas y hierros, tirado por un caballo flaco, de pelaje marrón y respiración fatigada, aguarda la misma señal.
En uno de los dos vehículos se encuentra una pareja de mediana edad, que se dirige hacia algún lugar reparador tras una jornada presumiblemente larga.
En el otro, se observan unos 80 o 90 kilos de cartones y papeles apilados entre los que se sientan, como pueden, dos jóvenes y un chico de no más de 10 años. Ellos van hacia el siguiente pilón de basura que encuentren a su paso.
La luz se pone en verde.
La cupé acelera ágilmente por la misma calle, perdiéndose hacia el norte de la ciudad. El caballo realiza toda una maniobra de lentos corcoveos hasta girar el carro hacia la calle de la derecha.
La breve escena transcurrió hace pocas noches, a menos de trescientos metros de la Plaza Rivadavia, pero fue más que suficiente para funcionar como una metáfora con múltiples posibilidades de interpretación.
Y, entre todas ellas, también una certeza. El cartoneo es una actividad anacrónica, insalubre y cruel, pero también cada vez más extendida dentro del país. Un verdadero fenómeno Nac & Pop con todas las letras.

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