… La eficiencia en el uso de la energía y las materias primas, pero también la energía renovable, pueden tener un efecto inducido en el empleo. El dinero ahorrado en energía se gasta en otros bienes y servicios. Esta situación genera casi invariablemente más empleo que el sector de la energía convencional, que requiere gran concentración de capital. La creación inducida de empleos nacionales es particularmente considerable cuando se pueden evitar las importaciones de energía. Ésta es una importante opción doblemente beneficiosa para muchos países en desarrollo que sufren el aumento constante de los gastos de la energía importada…
Inconvenientes e impedimentos para los empleos verdes
Un primer conjunto de inconvenientes está relacionado con el ritmo del progreso, el acceso a los empleos verdes y la calidad del empleo. En general, la creación de empleos verdes avanza con demasiada lentitud como para contribuir sustancialmente a la reducción del desempleo y el subempleo en el mundo. Además, son demasiado pocos los nuevos empleos verdes que benefician a quienes más los necesitan: los jóvenes, las mujeres, los segmentos pobres de la sociedad de los países en desarrollo y quienes sufren los efectos del cambio climático. Finalmente, la creación de trabajo decente y de buena calidad es difícil en un contexto de aumento de la economía informal y de la desigualdad en la economía mundial…
… Un impedimento importante para las economías y los empleos verdes es que todavía están muy extendidas algunas prácticas empresariales insostenibles, que en muchos casos continúan siendo más rentables. Las primeras empresas en adaptar prácticas y tecnologías verdes tienen que soportar la presión de los mercados financieros, que desean rentabilidad inmediata, y de las empresas competidoras que atraen a clientes con bajos precios, aunque a costa de la externalización de los costos ambientales y sociales…
Reciclado en el Brasil: enseñanzas de un líder mundial para una industria del futuro
El reciclado puede realizar una contribución importante a la reducción de la huella ambiental de los sectores económicos con gran concentración de energía y materiales. Las cifras sobre el Brasil —líder mundial en el reciclado de las latas de aluminio— indican que en 2006 se recogieron en el país unos 10.300 millones de latas. El reciclado permite a este país ahorrar 1.976 GWh/año de electricidad, que se habrían necesitado para producir aluminio nuevo, cantidad suficiente para abastecer una ciudad de más de un millón de habitantes durante un año. El reciclado de las latas de aluminio ofrece empleo a casi 170.000 personas en el Brasil. Según una encuesta de 2005, este país tiene casi 2.400 compañías y cooperativas que participan en el reciclado y el comercio de desechos metálicos, y en la mayoría de los casos son empresas pequeñas o microempresas. El país alcanzó una tasa de reciclado del 94%, lo que representa un fuerte aumento con respecto al 46% de 1990. A efectos comparativos, cabe señalar que en el Japón la tasa es del 91%, en los países escandinavos del 88% y en el conjunto de Europa occidental de aproximadamente el 58%.
El Brasil tiene también altas tasas de reciclado de otros productos. Según dos asociaciones sin fines de lucro —el Servicio de apoyo a las pequeñas empresas y microempresas del Brasil (SEBRAE) y el Compromiso empresarial en favor del reciclado (CEMPRE)—, en 2004 este país recicló el 96% de las latas de aluminio, el 49% de las latas de acero, el 48% de los plásticos PET, el 46% de los envases de cristal, el 39% de los neumáticos y el 33% del papel. SEBRAE y CEMPRE estiman que el sector del reciclado da empleo a unas 500.000 personas en el Brasil. El país ha sido también pionero en la mejora de los empleos relacionados con el reciclado. Si bien éste es de gran valor para la conservación de los recursos, puede implicar un trabajo sucio, desagradable y hasta peligroso e insano, y muchas veces está mal pagado. En muchos países en desarrollo, el reciclado es realizado por una red informal de recolectores de desechos, que recogen materiales reciclados para obtener ingresos. Los esfuerzos por crear cooperativas han permitido elevar su remuneración y sus condiciones de trabajo en muchos países. En el Brasil, el 90% del material reciclable es recuperado por estos recolectores de basuras, que se han organizado en un movimiento cooperativo nacional con 500 cooperativas y 60.000 recolectores. En 2005, Belo Horizonte, una de las mayores ciudades del Brasil, inauguró la primera planta de reciclado administrada por asociaciones de catadores de lixo (recolectores de basura) independientes. La planta trata de prescindir de la presencia de intermediarios sin escrúpulos y conseguir un aumento de aproximadamente el 30% en los ingresos de los recolectores.

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